En los últimos años la realidad social ha cambiado
de una manera clara. Las nuevas tecnologías en general, el Internet en
particular, ha cambiado la forma de acceso a la información.
Si nos centramos en el caso del proceso de
enseñanza/aprendizaje, esta nueva forma de acceso a la información ha modificado
de forma radical el rol del profesorado. Anteriormente el profesor seleccionaba
y secuenciaba la información que llegaba al alumnado, el cual construía su
conocimiento atendiendo, sobre todo, a los estímulos facilitados por el
profesor, el cual era la puerta al mundo del conocimiento. El alumno, ante
cualquier problema, acudía al profesor de manera habitual para solicitar
aclaraciones y dudas. Hoy en día, le resulta mucho más rápido acudir a
internet.
La facilidad de acceso a la información, que se
puede ver como algo positivo para el proceso de aprendizaje, ha separado en parte el proceso de enseñanza
del aprendizaje, ya que en muchas ocasiones, los datos procedentes de
las TIC dejan en un segundo lugar la información procedente del docente. Esta
nueva realidad, sitúa al alumno frente a una inmensa cantidad de información,
que en algunos casos es caótica, e incluso errónea; y de este modo, en muchas
ocasiones, el alumno no es capaz de integrarla en sus redes de conocimientos
previos.
Frente a esta situación, es preciso que los
docentes replanteen su papel en la construcción del conocimiento. Para ello es
preciso que se centren en las necesidades de los alumnos, supervisando su
búsqueda de información e intentando facilitar la búsqueda de información
individual de los alumnos ya que el papel de suministrador de conocimiento ha
sido superado por las TIC.
- El profesor ha de verse como guía y mediador para facilitar la construcción de aprendizajes significativos, activando los conocimientos previos, estableciendo relaciones con las experiencias previas y usando la memorización comprensiva.
- El docente debe proporcionar oportunidades para poner en práctica los nuevos aprendizajes. Hay que proporcionar al alumnado actividades que permitan plantear y solucionar problemas, buscando, seleccionando y procesando la información necesaria, acercando a los alumnos al método científico.
- Los contenidos se deben presentar con una estructura coherente, facilitando la integración en la estructura lógica propuesta por el profesor de los datos encontrados por los alumnos.
- El profesor debe ajustar la ayuda pedagógica a las diferentes necesidades del alumnado y facilitar métodos y recursos variados que permitan dar respuesta a sus diversas motivaciones, intereses y capacidades.
- La evaluación es un proceso que el profesor debe llevar a cabo de forma continua y personalizada, ya que la información que suministra la evaluación debe servir como punto de referencia para la actuación pedagógica individualizada.
- El docente debe procurar crear un ambiente de trabajo que favorezca la espontaneidad del alumno y el desarrollo de su interés por aprender.

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